
Pero no sólo eso. Es que para liar más la cosa, los visueños y visueñas han llegado arrasando. Hemos participado en el último programa de la temporada y hemos conseguido el record de puntos de esta temporada, consiguiendo acceder de forma directa a la final.
De nuevo empiezan las carreras para completar público y equipo. En el día de hoy he recibido 87 llamadas referente a ello. Increible.
Sin embargo, existe un problema. Y es que el programa se graba mañana mismo. Sin apenas tiempo hemos debido montar toda una estructura para prepararlo todo. Rodeados, eso sí, del ánimo, cariño y empuje de muchas personas.
Me causa dolor que exista gente tan inteligente que sólo pueda criticar este tipo de acciones. Desconozco si lo que les duele es el hecho de que el Ayuntamiento haya escuchado a la gente que nos ha pedido esta iniciativa, o quizás el que la gente se haya movilizado de tal manera (hoy era la conversación es todos los bares), o que hayamos conseguidos hacer pueblo alrededor de esto. Quizás sea el hecho de que hayamos entablado una buna amistad con un pueblo madrileño maravilloso, Hoyo del Manzanares, o quizás que mucha juventud de nuestro pueblo se haya conocido entre si. O puede quizás que les duela que se presume que el día de la retrasmisión sea todo un éxito. O quizás el hecho de que algún famoso haya mostrado su interés en venir y acompañarnos ese día.
No entiendo a los profetas del caos que todo lo ven mal. Todo. A todo hay que buscarle una astilla. Quizás sea porque lo que les duele sea esa cancioncita que suena diciendo "ito, ito, ito...nuestro alcalde......". Quizás porque se van a comer una plaza con centenares de personas a finales de agosto. O Quizás que no se hayan sufragado otra serie de gastos que quizás merecerían más que críticas. Y es que hay partidos que no se sonrojan por criticar algunas cosas pero luego, en petite comite, pedir otra.
Será eso.
Pues como el anuncio de las natillas..."a mi me daban dos".






















Hoy, llegado a mi casa, hice una cosa que hacía tiempo no realizaba. El libro de Cobos Wilkins se quedó un ratito abierto, con el marcapáginas abrazado a una frase perdida de la página 83, en el suelo. En los rincones de mi habitación sonaba el eco del manifiesto de Nach, canción que últimamente ha tomado al asalto mi lista de favoritas. Mi espalda contra la pared. Sentado sobre el suelo donde descansa el envoltorio del phoskitos. ¡Cuánto tiempo sin llevarme a la boca una de estas espirales de bizcocho y chocolate!













