lunes, noviembre 02, 2009

Esas cosas raras llamadas libros (y LX)

Tras el paseo del pasado sábado por el "parque temático" de Don Juan Tenorio que nos brindaron los guías de conocer Sevilla no podía menos que leer el libro. Algo a lo que me ayudó Martita prestándomelo esa misma noche. Había leído los típicos trozos en bachillerato, pero, creo recordar, que el libro en sí nunca había descansado en mi mesita de noche. Así que, tras el anterior libro me puse manos a la obra.
La obra de José Zorrilla es el estereotipo de creación del Romanticismo. Amor, fantasmas, muerte, cementerios, paisajes nocturnos...todo entrelazado en una obra estructurada en dos partes entre las que transcurren cinco años.
Don Juan Tenorio, típico calavera, secuestra a doña Inés de un convento y asesina a su padre que va en su rescate. Esto hace que tenga que huir de Sevilla. A su vuelta, sucede un episodio que se puede rastrear en otras obras anteriores: un fantasma, el del padre de doña Inés, que informa a Don Juan de su próxima muerte. En esta ocasión, doña Inés intercede por don Juan.

La obra, drama religioso-fantástico en palabras de su propio autor, es un clásico de los que ha dado el salto a la población en general puesto que son pocas las personas que no han oído hablar de don Juan y doña Inés. Una obra maravillosa, que se lee en poco tiempo, pero que, seguro, queda una larga temporada en nuestros pensamientos.

La obra leída es la edición de Cátedra, con introducción de Aniano Peña, que desgrana en profundidad la vida de Zorrilla y los detalles de su obra.

Laín Coubert

Esas cosas raras llamadas libros (y LIX)

En estos días, y tras conocer el aniversario de la batalla de Trafalgar, me puse con el libro de Arturo Pérez-Reverte. Este libro llama la atención al principio porque, al contrario de la gran mayoría de relatos que llenan nuestras estanterías, no es un relato que nace en sí del autor, sino que es un encargo de la editorial. Ello supone ya un punto importante para entenderlo.
Pérez-Reverte consigue, pese a ello y gracias a su habitual maestría, un libro lleno de acción y episodios que conmueven, porque junto con el texto se resguardan determinadas reflexiones sobre la paz, la vida, la patria....
Gran parte del libro transcurre en el Antilla, un navío español ficticio de 74 cañones. Ficticio porque jamás existió un Antilla luchando en la batalla que supuso un cambio en la historia de Europa y del mundo. En él, como en toda la flota española, conviven los marinos de guerra profesionales, sin pagas, futuro, o ayudas y las personas embarcadas a la fuerza, personas que fueron embarcadas a culatazos para defender "la patria".
Fueron horas de encarnizado combate, de muerte y gritos. La sangre corría como ríos por las cubiertas de los barcos, que se quedaban sin gobierno al tener todos sus palos destrozados.
Creo que el libro consigue retratar magníficamente lo que tuvieron que sentir esos hombres enfrentados a la desesperanza de saber que la muerte los aguardaba y que sólo era cuestión de minutos. Unos minutos en los que la consigna era matar para no morir.
De la misma forma creo que Cabo Trafalgar ilustra bien el eterno problema de España. Un problema que en la jornada del 21 de octubre de 1805 se vio acrecentado al enfrentarse una armada española sin preparación ni futuro, junto a una francesa desordenada, a una inglesa profesionalizada totalmente.

"Resumiendo: gritan vivaspaña, pero pelean por su pellejo. O a lo mejor es que, en ese momento, España es precisamente eso: su pellejo, el de los compañeros que están allí tiznados de pólvora como ellos. El tambor que redobla junto a la mecha del palo mayor. La madera movediza que pisan y defienden. Y allá, lejos, la casa, el barquito de pesca, la taberna, la plaza, el sembrado al que anhelan volver. La familia, quien la tiene."

Está editado por Alfaguara.

Laín Coubert

domingo, noviembre 01, 2009

Don Juan Tenorio


Intensamente maravilloso. Sólo así consigo describir el viaje que la noche del sábado realizamos 20 personas por Sevilla. 20 personas que no nos conocíamos en su mayor parte, pero que disfrutamos recorriendo la historia de uno de los grandes mitos literarios: Don Juan Tenorio. Entre ese grupo tuvimos la suerte de estar tres visueños y una medio visueña, y lo cierto es que creo que no se nos olvidará en la vida.
La noche apuntaba bien. La temperatura era magnífica, impropia del último día de octubre. El comienzo inmejorable ya que las albóndigas de buey y las berenjenas rebozadas del Mesón de la Infanta nos tiñeron la noche de sabor. Cuando el grupo se encontró frente al teatro de la Maestranza se iniciaba un recorrido lleno de magia.
El viaje se iniciaba con la historia de Miguel Mañara contada a los pies del Hospital de la Caridad, los saltos entre Tirso de Molina y José Zorrilla y las imágenes de esa parte de Sevilla convertida en aledaña al rio. Luego el paseo nos lleva a la propia calle de Miguel Mañara para, tras pasear por los Alcazares, llegar a la punta del diamante, esquina frente a la Catedral donde se supone fue el episodio de la muerte de Don Juan. Luego nos adentramos por los callejones de Sevilla en busca de la casa de Doña Inés, de Don Juan, de la hospedería del Laurel, ....Callejones de Sevilla llenos de magia y sueños agazapados que susurran a nuestro paso.
El viaje termina frente a la estatua de Don Juan donde la tuna de Filosofía le canta como homenaje entre altas palmeras por donde asoma, juguetona, la luna.
Maravillosa noche sevillana gracias a los grandes profesionales de Conocer Sevilla.

Laín Coubert

lunes, octubre 26, 2009

Curiosidad

Curiosa la última controversia nacida alrededor del "presidente de las anchoas", el simpar Revilla. Va y dice que en España 1,5 millones de españoles no trabajan porque no quieren. Obviamente esto ha producido que diversos partidos políticos se lancen a su cuello pidiendo responsabilidades políticas.

Curioso que un periódico tenga una encuesta abierta al son de dichas declaraciones. La pregunta es la típica de "¿está usted de acuerdo con las declaraciones de Revilla?".

Curioso el resultado a las 20 horas de hoy. El 74% de las respuestas son en apoyo de esa idea, más de 1700 personas, muchas de ellas paradas. ¿Es que haberlos hailos?. La respuesta es obvia.

Curioso.

foto: flickr

Laín Coubert

Esas cosas raras llamadas libros (y LVIII)

Brutal el libro de Onetti. Un autor que era desconocido para mi pero que ha demostrado con este libro tener una capacidad de escribir increiblemente conmovedora. El autor uruguayo retrata en El Astillero una ciudad muerta donde habitan unos personajes rodeados de la desolación y del vacio. Un viejo astillero abandonado donde habitan tres personajes que siguen haciendo las labores propias de su trabajo a pesar de que las instalaciones se caen e incluso ellos mismos venden piezas a cambio de algo de dinero. Un técnico, un administrativo y un gerente que siguen en el astillero pensando que algún día todo volverá a funcionar y que ellos recuperaran sus trabajos y sus sueldos. Mientras pasean por las instalaciones, revisan los antiguos documentos y matan las horas muertas entre máquinas oxidadas.
El libro, ejemplo del existencialismo que guardan los libros de Onetti, puede parecer un libro complicado de leer por determinadas construcciones del autor, pero lo cierto es que merece la pena. Espejo de la situación de los países de Latinoamérica a mediados de siglo, el libro es una reflexión sobre la propia condición humana en toda regla.

Onetti, un autor extravagante que vivió recluido sus últimos 5 años en su cama de forma voluntaria, consigue un magnífico fresco lleno de personajes de un patetismo salvaje y de un entorno que supira por ser lo que no es.

La edición que he tenido es la de Seix Barral

Laín Coubert

miércoles, octubre 21, 2009

21 octubre

Recuerdo tener entre mis manos más de un libro sobre la batalla de Trafalgar. Hoy es el aniversario de dicha batalla donde las escuadras hispanofrancesa e inglesa se enzarzaron en una verdadera carnicería. En la batalla, además de franceses e ingleses, participaron 12000 (¡12000!) españoles de los que murieron 1022, quedaron heridos 2500 y otros 2500 fueron hechos prisioneros.
Este hecho histórico siempre me ha llamado la atención por sus proporciones. Me apetece algún día llegar al faro de Trafalgar, sentarme sobre la arena que lo rodea y mirar hacia el mar donde un 21 de octubre de 1805 Nelson, al dividir su escuadra en dos, consiguió romper el alineamiento defectuoso de la línea defensiva hispanofrancesa, rompiendo con ello todo lo escrito en los manuales de las academias militares. ¿Cuántas historias quedaron ahogadas con esos muchachos que se quedaron bajo el agua hoy surcada por surfistas?
Es increible pensar de lo que somos capaces los seres humanos. Es triste y asombroso a veces. Pero es un capítulo de nuestra historia, de la historia de España, que tenemos que conocer.

Laín Coubert

domingo, octubre 18, 2009

Esas cosas raras llamadas libros (y LVII)

El libro de Miguel Delibes es una de esas obras de las que siempre uno escucha o lee mil y un comentarios que luego cambian cuando te acercas directamente a sus páginas. Este libro, dedicado por el propio autor a Valladolid, realiza una difícil conjunción de tres aspectos principales: la novela histórica, al estar ambientado en un capítulo real de nuestra historia, la reflexión religiosa y de lucha de hombres y mujeres entre su libertad individual, sus creencias, lo aceptado socialmente y el miedo a la muerte, y como tercer aspecto, unos retales de erotismo difíciles de encontrar en la obra de Delibes.

Cipriano Salcedo es un vallisoletano que nace en 1517, el mismo año que Lutero hace temblar los cimientos de la Iglesia Romana de Occidente. Calificado como pequeño homicida por su propio padre al haber provocado su nacimiento la muerte de su madre, es criado por Minervina, que le dejará un honda huella que le perseguirá durante toda su vida.

Cipriano, que abrazará las enseñanzas de Lutero, se verá envuelto en la persecución que la Inquisición realiza de la mano de Fernando de Valdés al grupo de Valladolid.

El libro es un bello alegato por la libertad individual y por la necesaria lucha personal por defender las creencias de cada uno. Algo que se hace aún más necesario en nuestra época cuando la "ceguera" que iluminó a los "inquisidores" y a esa sociedad que se arremolinaba en las calles de Valladolid gritando y pidiendo la muerte se ve reflejada en muchas actitudes dentro de los partidos políticos, las asociaciones, colectivos, la propia Iglesia...en la sociedad. Algunos se visten con la vestimenta de la verdad absoluta, creyéndose superior moralmente a los demás a los que creen poder tildar de "herejes" o "conversos", elemento que debe hacer temblar los corazones.

La edición presente en nuestra biblioteca municipal es el de Booket.

Laín Coubert



jueves, octubre 15, 2009

A 9 por minuto

El próximo viernes 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, onomástica instaurada hace ahora 30 años por las Naciones Unidas con el fin de “concienciar a las poblaciones sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza”. En esta ocasión, en la que todos los actos girarán en torno a cómo afecta la crisis económica mundial a la seguridad alimentaria, Médicos Sin Fronteras (MSF) quiere hacer hincapié una vez más en los 55 millones de niños menores de 5 años que sufren desnutrición aguda en todo el mundo, una enfermedad que acaba con la vida de 9 niños cada minuto.
Desde el pasado mes de agosto, los equipos de MSF están respondiendo a una emergencia nutricional en el suroeste de la República Centroafricana (RCA) en lo que es un claro ejemplo de cómo una crisis económica afecta a las poblaciones más vulnerables, pues en esta región, situada junto a la frontera con Camerún y Congo Brazzaville, prácticamente dos tercios de los trabajadores dependía de la actividad en las minas de diamantes.
Debido a la reducción de la actividad en el sector (la producción en la región ha caído hasta un 65% por la falta de demanda), miles de personas se han quedado sin la que era hasta ahora su única fuente de ingresos. Esto, unido a otros factores igualmente importantes como son la falta de acceso a la salud, una alta incidencia de enfermedades como la malaria, el SIDA o la tuberculosis, o el hecho de seguir una dieta pobre en nutrientes, basada casi exclusivamente en productos derivados de la mandioca, ha derivado en una situación crítica.

El programa de MSF cuenta con cuatro bases operacionales en distintas poblaciones de la zona y proporciona actualmente cuidados médicos a unos 2.500 niños con desnutrición aguda. Unos 150 de estos niños (los que requieren cuidados intensivos) están ingresados en los centros terapéuticos nutricionales, mientras que el resto sigue el tratamiento de manera ambulatoria con alimentos terapéuticos preparados (RUTF), un tipo de alimento que facilita el tratamiento de la desnutrición y ha multiplicado por 10 la capacidad de respuesta de las organizaciones humanitarias en las emergencias nutricionales.

A pesar de la existencia de estudios científicos que demuestran su eficacia y de la constatación de la misma por parte de las organizaciones humanitarias que trabajamos sobre el terreno, en la actualidad los RUTF sólo llegan a un 9% de los 19 millones de niños amenazados por la desnutrición aguda severa en el mundo. Por ello, en un día como el Día Mundial de la Alimentación, Médicos Sin Fronteras reclama una vez más que todas las ayudas alimentarias se adapten a las necesidades específicas de la primera infancia e incorporen la alimentación terapéutica como el tratamiento más eficaz contra la desnutrición aguda severa.

Laín Coubert

martes, octubre 13, 2009

Más

¿Cuántos susurros guardan las estrellas? ¿Cuántos de esos que tienen de coprotagonistas una pinta de Paulaner, unos quicos y un nestea? ¿Cuántos de esos que se formaron rodeados de la oscuridad del Tribal o de las risas del Flaherty? ¿Cuántos de los que nacieron y murieron con la banda sonora de Iker Jiménez o con un escenario montado en la última planta del FNAC?¿Cuántos nacieron en la azotea junto a la barbacoa donde yo quemaba la ternera y cerca del ron más raro que encontramos en las estanterias del supermercado? ¿Cuántos vieron la luz entre las líneas de Saramago o las de Pérez-Reverte? ¿Cuántos se iluminaron con las luces parpadeantes de la play?

No consigo escapar del hechizo que guarda tu mirada.

Más en el track 4 del cd de aquel grupo que escuchamos juntos en la Cartuja ¿no?

;p

Laín Coubert

Foto

miércoles, octubre 07, 2009

Las tiritas de la memoria histórica fallan

Leo una noticia en la prensa que me hace reflexionar, asumiendo el riesgo de algun mensajillo llamándome facha como pasó cuando escribía mi opinión sobre el que convertir el Valle de los Caidos en un "parque temático" era una autentica gilipollez.

Sería bueno que los grupos y personas que defendemos la recuperación de la memoria histórica lo hicieramos de forma consecuente. No se puede usar el argumento de que con su recuperación se intentan cerrar viejas heridas al mismo tiempo que nuestros actos dejan en evidencia un claro sabor revanchista. Y desgraciadamente se ve muy a menudo que hay personas que tras el argumento verbal del cierre de heridas guardan otras ideas muy alejadas de ello. Demasiado alejadas.

Soy concejal socialista. Y creo en la necesidad de recuperar la memoria de aquellas personas que fueron abandonadas en las cunetas de la historia. Pero creo que se necesita recuperar por algo en concreto: por su propia dignidad y por la nuestra, que se puede alcanzar al cerrar esas heridas, algo que nos dará la oportunidad de luchar todos/as juntos de cara al futuro para mejorar nuestro país, España.

No se pueden permitir majaderias y estupideces como la vivida en Sevilla al prohibir un acto de homenaje a Agustín de Foxá. ¿Qué mamoneo de cierre de heridas es ese? ¿No se puede permitir un homenaje a un escritor por su pasado falangista? ¿No es eso revanchismo? ¿No va eso en contra de ese espíritu que se enarbola al argumentar a favor de la memoria histórica?

Leí hace tiempo su libro más famoso, y creo que es un magnífico libro que recoge su visión de un momento histórico complejo y convulso. El libro y su autor no merecen un homenaje sino más de uno. Y no se pueden prohibir porque el autor sea "facha", porque "facha" para mi es quien prohibe un acto porque sí, contradiciendo su propio discurso. No es quien escribe un libro que deja un regusto de idealismo, sino quien escribe prohibiciones basadas en suposiciones que dejan un regusto de totalitarismo.

Sería bueno que todos los grupos y partidos que luchan por la memoria histórica levantaran la voz contra este atropello. Le demostrarían a mucha gente "conservadora" el verdadero sentido de ese movimiento y abrirían muchos ojos. Tristemente, supongo, no lo harán.

Laín Coubert

lunes, octubre 05, 2009

Esas cosas raras llamadas libros (y LVI)

La canción de los misioneros es un libro que recoge gran parte de los problemas que acucian, desde el plano político, a África. El libro de John Le Carré nace en un trabajo encargado a Salvo, traductor e interprete que realiza trabajos para el gobierno británico. Conocedor y especialista en muchas lenguas africanas su fama en este aspecto lo lleva a ser contratado por un grupo, conformado por personas muy influyentes y que van desde a políticos a empresarios, que aspira a conseguir la libertad del Congo frente a las manipulaciones de otros países.
Sin embargo, al ritmo que se van sucediendo las negociaciones que él traduce, la esperanza se convierte en pesadilla y la libertad se transfroma en codicia por las minas de oro, diamantes y coltan.
El libro realza sentimientos como la lealtad, el amor o la esperanza, enfrentados en las páginas de este libro a la codicia, al ansia de poder o al "todo vale".
Un libro magníficamente documentado, que consigue crear un ambiente impresionante alrededor de las negociaciones en una isla perdida del Mar del Norte y que consigue que se conozca mejor la realidad de esta zona tan codiciada y explotada con la habitual maestría de Le Carré.

El libro está publicado por Areté.

Laín Coubert