domingo, julio 30, 2006

Largo verano de la anarquía


Será el verano de los soldados fotografiados al pisar suelo libanés, el de los tanques que “proporcionan” la respuesta de Israel con el asesinato de civiles inocentes. Será el verano de los cohetes Katiusha, sobrevolando la frontera del Líbano, matando en Israel y saliendo en las imágenes del telediario. Desgraciadamente, también veremos nuevos capítulos de la transformación final de Simón Peres, el viejo líder laborista, hoy Vicepresidente del Gobierno Israelí que justifica la locura.

Llenarán, todos ellos, páginas de periódicos, completarán horas de radio y nos acompañarán en las playas y las terrazas del verano. En las mañanas de domingo, protagonizarán reportajes llenos de fotos y de columnas, en los semanales de prensa escrita. Habrá quien diga que Israel se defiende, otros escribirán que a Israel se le vuelto a ir la mano y se le ha vuelto a caer el corazón. Entre los debates de la defensa y el ataque, saldrán más voces que insultarán a los que se mojan, a los que antes de los equilibrios diplomáticos, sitúan la denuncia de las prácticas abusivas, el terrorismo y el asesinato de ciudadanos, a quienes se manifiestan contra la fabricada barbaridad de Oriente Próximo y piden sencillamente, el alto el fuego y la paz que también reclaman Naciones Unidas. Será el verano de las cifras de muertos, de las imágenes de edificios derruidos en el centro y el sur de Beirut, de los terroristas que atentan en Jerusalén y matan en Gaza. Será el mes de la tensa espera, con el corazón en un puño, hasta ver qué hacen Siria e Irán –además de lo que ya han hecho-, y de qué es capaz la comunidad internacional. El envío de fuerzas de interposición a la zona, sólo sucederá si se dan condiciones garantizadas por las partes en conflicto y los gobiernos de la zona, más allá del necesario acuerdo en la Unión Europea y en la ONU. Entre el somnoliento tiempo de agosto, esperaremos a que el acuerdo llegue y las condiciones se den.En el verano de la ignominia, no se olviden de permanecer atentos a las pantallas y de subir el volumen cuando aparezca el embajador de Israel en España insistiendo en su indignación y la del Gobierno de Israel por las declaraciones y el papel del Gobierno español y el PSOE en esta crisis. No desmerezcan el papel del único capaz de poner una nota divertida y de reírse de sí mismo en medio de la locura y la muerte.
Feliz verano.

Eduardo Madina, diputado PSOE. ( texto publicado en www.elplural.com)

miércoles, julio 26, 2006

Sapere aude


Vuelve a sonar Plenilunio en mi ordenador. Encontré la dichosa canción olvidada en alguna perdida carpeta depositada en el olvido de mi disco duro. Escucharla me servirá para relajarme tras un día excitante. Esto de hacer vacaciones estudiando puede parecer propio de amigos del marqués de Sade, pero la verdad es que mola. Me gusta el estilo de los cursos de verano de la UPO. Son ya unos cuantos de años asistiendo a cursos muy diferentes, y la verdad es que, encantado estoy. El año que viene, con un poco de suerte, los cambiaré me iré a tierras madrileñas a darle ruido a los de la Fundación Jaime Vera. Con un poco de suerte. Y con un poco de tristeza.
El curso de esta semana, Franquismo de Guerra y Franquismo de postguerra, no necesita presentación. Un curso, que como dijo D. Luis Amador, vicerrector de la UPO, ayuda a construir la memoria, porque la memoria se construye. Y es preciso construirla. Sin miedos ni aspavientos, sin odios ni revanchismos, sin engañar detrás de una imposible imparcialidad. De forma objetiva, pero, obviamente, imparcial. La cuestión no es juzgar nada, ello no vale; la cuestión es conocer.
Eso si, el problema de estos cursos es el de siempre. Se llena de gente que busca, se supone los créditos de LF y ya está. El conocimiento se lo pasan por allí. Es triste ver a estos universitarios, que mientras un prestigioso historiador habla, se dedican a estudiar en las últimas filas el dichoso carnet del coche. Es triste. Muy triste. Es triste ver que se pasa el parte de firmas, la gente firma, se levanta y se va. Es triste. Muy triste.
Yo no soy historiador. Y seré seguramente más torpe que la gran mayoría de esos alumnos que se levantan. ¿Y qué? Lo importante es conocer. Sapere Aude. ¿es posible la concepción de un médico, abogado, economista, con tal desinterés por esos asuntos de vital importancia? Es la memoria de su país. La historia de España, de su país. Su historia, al fin y al cabo. No pasa nada. Al fin y al cabo, los cien “lerus” del curso son de papaíto.
Hoy al final, en otro acto, se han repartido libros con las ponencias de un curso del año 2003 sobre el exilio español editado por la fundación El Monte. La gente del curso también ha vuelto a brillar por su ausencia en gran parte. Estaba el círculo irreducible de especialistas y alumnos algo motivados por el asunto. Además claro de gente que se ha desplazado a Carmona especialmente para el acto, tal como la ex-consejera socialista andaluza Hermosín.
Los demás alumnos estarían bebiendo su cerveza a esa hora. Yo me la bebí unas horas después…leyendo por encima la historia de gente a la que debo estar aquí. Algo falla. ¿Tendrá Marta razón? Me niego a ello, obviamente.
Empiezan las gaitas de Luar na Lubre.

Laín Coubert

sábado, julio 22, 2006

El padre, el hijo y el abuelo


Hoy escribiré un cuento. Tengo una amiga, futura periodista, que escribe cuentos. Yo ya no los escribo. Mi cerebro, tras los estragos de la mala vida, es incapaz de ello. Pero siempre me quedará el copiar los de otros. Jejeje. Me permitiré el lujo de colocar aquí un cuento que aparece en una parte del libro de Saramago “Las Intermitencias de la Muerte” (Círculo de Lectores, 2006).

“Érase una vez, en el antiguo país de las fábulas, una familia integrada por un padre, una madre, un abuelo que era el padre del padre y el ya mencionado niño de ocho años, un muchachito. Sucedía que el abuelo ya tenía mucha edad, por eso le temblaban las manos y se le caía la comida de la boca cuando estaban a la mesa, lo que causaba gran irritación al hijo y a la nuera, siempre diciéndole que tuviera cuidado con lo que hacía, pero el pobre viejo, por más que quisiera, no conseguía contener los temblores, peor aún si le regañaban, el resultado era que siempre manchaba el mantel o el suelo al dejar caer la comida, por no hablar de la servilleta que le ataban al cuello y que era necesario cambiarla tres veces al día, en el desayuno, al almuerzo y a la cena. Estaban las cosas así y sin ninguna expectativa de mejoría cuando el hijo decidió acabar con la desagradable situación. Apareció en casa con un cuenco de madera y le dijo al padre, A partir de ahora comerá aquí, sentado en el patio que es más fácil de limpiar para que su nuera no tenga que estarse preocupando con tantos manteles y tantas servilletas sucias. Y así fue. Desayuno, almuerzo y cena, el viejo sentado solo en el patio, llevándose la comida a la boca conforme era posible, la mitad se perdía en el camino, una parte de la otra mitad se le caía por la boca abajo, no era mucho lo que se le deslizaba por lo que el vulgo llama canal de la sopa. Al nieto no parecía importarle el feo tratamiento que le estaban dando al abuelo, lo miraba, luego miraba al padre y a la madre, y seguía comiendo como si nada tuviera que ver con el asunto. Hasta que una tarde, al regresar del trabajo, el padre vio al hijo trabajando con una navaja un trozo de madera y creyó que, como era normal y corriente en esas épocas remotas, estaría construyendo un juguete con sus propias manos. Al día siguiente, sin embargo, se dio cuenta de que no se trataba de un carro, por lo menos no se veía el sitio donde se le pudieran encajar unas ruedas, y entonces preguntó, Qué estás haciendo. El niño fingió que no había oído y siguió excavando en la madera con la punta de la navaja, esto pasó en el tiempo en el que los padres eran menos asustadizos y no corrían a quitar de las manos de los hijos un instrumento de tanta utilidad para la fabricación de juguetes. No me has oído, qué estás haciendo con ese palo, volvió a preguntar el padre, y el hijo, sin levantar la vista de la operación, respondió, Estoy haciendo un cuenco para cuando seas viejo y te tiemblen las manos, para cuando tengas que comer en el patio, como el abuelo. (…)”

Laín Coubert

domingo, julio 16, 2006

No soy un entendido del hip hop


El espejo puede engañarte. Y fácilmente. Puede engañarte porque el espejo lo que hace es reflejar. Y los ojos que miran, pueden vivir engañados.
Vivimos en un mundo y una época con un grado de complicación elevado. Como todos, sea dicha la verdad. Pero ahora hay algo diferente. Estamos pasando de la economía de mercado a la sociedad de mercado, a la vida de mercado. Y eso hace que todo se vuelva difuso.
La juventud siempre ha sido rebelde. Mentira autocomplaciente que nos hemos creído. Para ser rebelde no hace falta ser joven. Conozco un economista que nació antes que mi abuela, con gafitas y barba, que es más rebelde que todos los que escuchan canciones que cantan a la rebeldía. Conozco a centenares de jóvenes que escuchan canciones “rebeldes” vendidas por Sony.
He ido a un concierto de hip hop. Nunca había estado en ninguno. Concierto de hip hop. No soy un entendido en hip hop. ¿Qué es el hip hop? ¿Qué es el rap? Un grito hacia la rebeldía, leo en una página que busca el google. Un grito hacia la rebeldía. Entonces podría entender mínimamente algo.
Me preguntan los más bonitos ojos negros si me ha gustado el concierto. Contesto que si, y parecen no creerme. Tendrían que creerme. Me preguntan si me ha gustado la actuación “estelar”. Yo contesto que me han gustado más otras. Y los ojos se ríen. Me dicen que estoy loco. Es que no entiendo los gritos en inglés. Prefiero los gritos hacia la rebeldía que entiendo. No soy un entendido del hip hop.
Hay que cambiar muchas cosas en este mundo. Y las cosas se cambian trabajando y luchando. Con ilusión y dedicación. Hay gente con corbata que es más rebelde que un millón de gente con gorra. Y hay gente con gorra que es más de fiar que un millón de encorbatados. La rebeldía no habita en la ropa, ni en la canción que se escucha. La rebeldía habita en el corazón. En los corazones.
No soy un entendido en el hip hop. Pero algo me gusta.

Es tu unica esperanza, es tu única oportunidad, aprende a separar los sueños de la realidad. Se capaz, de hacer algo bueno por la sociedad. Combina en tu escalada cantidad y calidad. Quítale el disfraz, al que sufre enfermedad, de creerse majestad, sin ser nadie en tu ciudad. Desenmascara al que esconde su cara tras un antifaz. Actua como quieras, pero busca la verdad.

(Frank T + Zenit)

Laín Coubert

miércoles, julio 12, 2006

سَلاَم v. 2.0


Ella no se lo planteaba, pero desde pequeña había sido mayor. No solía hacerse preguntas sobre ello, pero de niña pasó a mujer. A mujer precoz. Siempre había tenido demasiados cargos, demasiadas preocupaciones, demasiadas tareas como para preguntarse por niñerías.
Mientras que su madre trabajaba fuera de casa, ella limpiaba el hogar, hacía de comer, cuidaba a su hermano pequeño y otras muchas cosas que excedían, a veces con creces, los años que indicaba su partida de nacimiento.
Su madre no tenía otro remedio que trabajar fuera, ya que su padre llevaba años encarcelado por Israel. No sabía muy bien el porqué. Suponía que era el mismo porqué por el que otros vecinos suyos tampoco podían crecer junto a sus padres. Ella misma había crecido sin padre. Ella misma había crecido agazapada tras una cortina, agachada tras una ventana, viendo el ir y venir de tanques, jeeps, helicópteros y soldados. Escuchando por las noches los tiros, las ráfagas de ametralladora, las explosiones. Escuchando los lloros y los gritos desgarrados. Desgarrados y desgarradores. Así había pasado su corta vida. Pasando controles israelíes para ir al colegio, y volviendo a enseñar los papeles para volver a su casa. Viendo crecer un gigantesco muro que cortaba, incluso, las alas a los sueños.
Siempre solía esperar a su hermano pequeño para volver a casa. Siempre. Pero aquel día no lo esperó. Debía hablar con su profesora y le dijo que se fuera sólo.
Cuando salió de la escuela, empezó a oler el miedo. Al poco rato lo escuchó. Escuchó las sirenas. Y escuchó los helicópteros. Escuchó los inútiles tiros al cielo. Y los gritos de dolor. Empezó a correr.
Las casas estaban cerradas a cal y canto. Sus pasos resonaban en la calle. Un coche la adelantó a toda velocidad. Se fijo poco en él. No le dio tiempo. Unos metros más adelante explotó. A ella la lanzó contra la pared. Empezó a llorar. Notaba el sabor de la sangre en la boca. Notaba el calor de la sangre en la frente, en las rodillas y en los brazos. No le salía la voz para gritar, pero quería gritar. No sabía si de miedo o de dolor. Pero quería gritar. Y la voz no aparecía. Recogió, con una mueca de dolor, su mochila. Se pudo de pie como pudo, y reinició, su ahora dolorida carrera. Se metió por las calles más estrechas. Y llegó, con un suspiro a su casa. Dejó la mochila en el suelo. Y fue a lavarse la sangre de la cara. Cuando se miró en el espejo. Se dio cuenta. Su casa estaba vacía. ¿Dónde estaba su hermano? Las lágrimas volvieron a empapar sus ojos.
A la carrera, volvió a la calle. Empezó a gritar su nombre. Y eso que las lágrimas no la dejaban. La voz volvía a desaparecer.
Salió de las callejuelas. Llegó, a la carrera, a una plaza redonda. Y entonces lo vio. Había unos coches cruzados en su camino. Y entre ellos brillaba algo. Ella seguía su carrera en busca de su hermano. Encaminada hacia aquel brillo metálico. De repente escuchó la detonación. Algo le golpeó brutalmente la frente, derribándola de un salto hacía atrás. De nuevo sintió el calor de la sangre sobre la piel. El sabor de la sangre en la boca. Intento ponerse de pie. Pero no pudo. En un segundo, los contornos de las nubes se fueron difuminando. Lo blanco quedó oscuro. Y esta vez, para siempre.

Laín Coubert

lunes, julio 10, 2006

سَلاَم v. 1.0


La niña que quería dejar de ser niña estaba contenta. Contenta y nerviosa. Estaba en la parada del autobús, y se notaba las manos húmedas. La cabeza estaba un poco aturdida todavía. Cuando se levantó, por la mañana temprano, jamás se pudo imaginar todo lo que significaría aquel día en su vida. Miró un poco hacia el fondo de la calle buscando, con su azul mirada, el autobús. Normalmente no lo cogía en aquella parada, pero, dadas las circunstancias, había creído conveniente andar un poco para ver si el aturdimiento se perdía o se enredaba en cualquier esquina de aquella cálida ciudad. En aquella parada se veía bastante movimiento. Muchos soldados esperaban el autobús puesto que los dejaba cerca de la zona de los cuarteles. Aquellos soldados eran niños, solo un poco mayores que la niña que quería dejar de ser niña.
Empezó a pensar todo lo que aquel día había significado para ella. Último día de clase. Último día de clase en aquel centro escolar. La niña había crecido y debía cambiar de centro. Aquel día estaba destinado a ser el último día que lo viera. Y ella no quería que eso fuera así. Por eso, la niña que no quería ser niña, se llenó de valor y se acercó a aquel chico. E increíblemente, él, la había correspondido. El mundo se empezó a teñir del color que sólo consiguen los enamoramientos adolescentes. Los colores ganaron viveza, los olores fuerza. Amor adolescente.
Pensar que se había llevado tanto tiempo tras él, y al final, a él también ella le gustaba. El montón de tiempo que habían dejado escapar. Menos mal que ahora todo cambiaría.
El autobús llegó. Subió rápido, ya que los soldados la dejaron entrar antes. Se sentó en al fondo, junto a una ventana, justo detrás de un chico de su misma edad, con el que cruzó la mirada mientras andaba por el pasillo. Bonitos ojos, pensaron ambos.
Sus ojos azules se reflejaban en el cristal de la ventana. Estaba nerviosa. Las manos le sudaban y le temblaban. Iba a salir con el chico que tantos de sus sueños había protagonizado. Había sido tan fácil que se preguntaba a veces si no sería eso mismo un mero sueño.
El autobús arrancó. El mundo de la ventana empezó a moverse delante de los ojos azules. El tono de las conversaciones dentro del autobús ascendió. Iba bastante lleno. Era normal. Último día de clases. Inicio de vacaciones. Vuelta a los cuarteles. Muchos acontecimientos para un día. Pero el importante era el importante. Y es que ella iba a salir con el chico más guapo del mundo.
Se fijó en los pasajeros. Madres con sus hijos. Soldados con animadas conversaciones. Escolares. Personas que entraban por una puerta y salían por otra, para continuar su vida un par de barrios más alejados. Ojos de muchas tonalidades se juntaban para confeccionar un collage de vidas.
Que llegue rápido, pensaba la nena que no quería ser nena. Tenía hambre. Y su madre hoy seguro que había preparado algo especial para celebrar el fin de aquel período de estudios. Volvió su mirada hacia la ventana. Pero sólo veía coches y más coches. Se fijó entonces en la nuca del chico de delante. Tenía un color de piel bonita, medio tostada. Y un pelo oscuro.
Parecía que estaba reordenando su mochila. Parece que llevaba un par de libros y algún juguete al que se le habían soltado los cables, puesto que se veían dos cables sueltos. Volvió a mirar por la ventana. Estaba deseando contarle a sus amigas lo que le había pasado. Siempre había sido una niña algo afortunada. Pero ahora que ya dejaba de ser niña le había venido el mejor golpe de suerte. Salir con ese chico era su sueño, y lo había conseguido. Pensaba en él y su corazón se desbocaba. Siempre había sido la niña pequeña de su casa, con sus trajecitos de faldas amplias. Ahora había crecido y se había convertido en un "ex-niña" preciosa. Sus ojos azules irradiaban alegría. La alegría de los sueños acumulados por cumplir. Sueños con sabor a 15 años.
Escuchaba que el chico de delante susurraba algo. Parece que hablaba en árabe. Le gustaba el sonido de aquella lengua que tanto se escuchaba por aquella parte de Israel. Es más, le solía pedir a la chica que trabajaba en su casa que le cantara en aquel bonito idioma.
Nunca olvidaría aquel día. Poder salir con el chico más guapo del mundo. Ese pensamiento dominaba su cabeza, cuando de repente otro pequeño pensamiento empezó a abrirse hueco en su cabeza. El corazón empezó de nuevo a latir rápido, mientras ella miraba por la ventana. Pero esta vez era de puro de miedo. Empezó a juntar cosas, y el pensamiento fue ganando terreno en su cabeza. Veía los ojos azules reflejados en el cristal. Y al chico de delante, susurrando, con las manos metidas en la mochila. Por el rabillo del ojo vio a un par de soldados levantarse hacía donde ella estaba. El chico levantó algo la cabeza. Y ella giró la suya. Un segundo. El chico gritó. Sintió una sacudida. Un calor abrasador. Un fogonazo. Y la luz se cegó. La luz fue oscuridad. El vaso lleno de sueños explotó contra el suelo, derramando un espeso líquido rojizo. Sueños que se quedaron entre los hierros retorcidos de un autobús. La niña que quería dejar de ser niña, no lo consiguió. Seguirá eternamente siendo niña, pues aquel día significó mucho para ella. El día que dejó de vivir porque un chico de bonitos ojos llevaba en su mochila un cargamento de odio.
Laín Coubert

sábado, julio 01, 2006

Negociación sin negociadores


Cuando los asesinos mataban a alguien siempre se decía lo mismo: ojalá ésta sea la última víctima de ETA. Ojalá lo sea. Ahora llega la oportunidad de acabar con esta lacra del terrorismo. Y el gobierno, como debe, encabeza el movimiento. Como lo habían encabezado (porque debían hacerlo) antes los gobiernos anteriores.
Sin embargo nos encontramos con la oposición del PP. Acebes, Rajoy y compañía dicen que no se debe negociar ni con ETA ni con Batasuna. La pregunta es: ¿con quien coño se debe negociar? ¿Negociamos con Yola Berrocal el final de terrorismo?
El que tenga las manos manchadas de sangre que lo pague ante la Justicia. Eso está claro. No se puede pagar un precio político. Eso está claro. Batasuna solo se legalizará cuando condene la violencia. Eso está claro. Son tres elementos aceptados por el gobierno español.
Dice Rajoy que lo que dijo hace poco Zapatero es un atentado. Y Zapatero lo que dijo es que los vascos serán lo que ellos quieran. Para Rajoy la propia decisión de una persona es un atentado. Si piensa como él o se es un terrorista. O acaban ellos con ETA o no se acaba. Les da igual los muertos. Si se acaba con ETA se acaba con su excusa. Eso si que es un atentado. Y le aplauden sus amigos de la AVT. Y les aplauden sus amigos de la COPE pagados por el dinero de la Iglesia. Como no. Alcaraz tiene que hacer méritos. Los obispos tienen que hacer méritos. Pagar a la mano que le da de comer.
Nada ha cambiado. Todo sigue igual bajo el sol de España. Los que prefieren la guerra pese a los muertos, siguen en sus treces de no escuchar a nada ni a nadie. Así nos va. Así les va.

Hassam Seiduma

jueves, junio 29, 2006

Stacy y Natalie.


Hay una cosa que siempre me ha puesto nervioso, y es ver fotografías de gente que está muerta. Ver sus ojos llenos de vida, sabiendo que están cerrados para siempre, me crispa los nervios. Vuestras fotos, Stacy y Natalie, me ponen nervioso.
Se os ve sonrientes, llenas de vida, alegres. Se os ve como lo que erais: dos niñas. Dos niña con una larga vida por delante, con sueños que cumplir, con lugares que visitar, con lágrimas que derramar, con amores que conocer y olvidar…
Sin embargo, algún cabrón se cruzó en vuestras vidas. Hijo de puta. Y que me perdone su madre. Hijo de puta.
Hay una cosa que siempre me ha puesto nervioso, y es ver como hay gente tan hija de puta.
Veo las fotos de Stacy y Natalie. Y no puedo llegar a imaginarme lo que las hiciste sufrir. Hijo de puta. ¿Te mereció la pena? ¿Merecía la pena terminar con esas sonrisas? ¿Con esas vidas?
Solo puedo decir una cosa, y vuelvo a pedir que me perdone tu madre: HIJO DE PUTA.

PD: lo malo también es pensar en todas las Stacys y Natalies que no conocemos.

Laín Coubert

lunes, junio 26, 2006

Mundos de papel


Muchas veces se han convertido los libros en mis silenciosos complices nocturnos. Historias que suceden entre hojas, personajes que rien y lloran entre letras, etc. Tal como hacía el personaje de La Historia Interminable, recorrer un libro, se convierte en un placer.

Además los libros suelen ser la excusa perfecta para conocer a gente maravillosa.

En el caso de Marta, ese adjetivo se queda, claramente, corto. Se queda corto porque Marta (http://escritosdsdmicelda.blogspot.com) es una de esas personas que dejan huella, una de esas personas que aparecen un día por casualidad en tu vida y que no quieres que desaparezca nunca.

Por ello, me llena de felicidad el poder realizar un blog de forma conjunta con ella.

Usaré sus propias palabras para explicar lo que intentamos hacer. Espero que os guste el blog.

Mundos de papel es un blog dedicado a la literatura. En él comentaremos, recomendaremos y haremos reflexiones sobre libros, publicaremos noticias y cualquier cosa que guarde relación con los maravillosos mundos de papel.
Si quereis participar en el blog comentando algún libro que os hayais leido o haciendo alguna recomendación podeis informarnos de ello publicando un comentario en esta misma entrada (abajo le dais a comment, nos explicas lo que quieres aportar y ya nos pondremos en contacto).

Saludos.

os esperamos en
http://mundosdepapel.blogspot.com

sábado, junio 24, 2006

Interminable paso fugaz


Dijeron una vez que la vida es eso que te ocurre mientras tú haces planes. Los seres humanos somos muy tontos, y solemos acordarnos antes de lo malo que de lo bueno. Una sola lágrima eclipsa en nuestra cabeza a miles de sonrisas. Somos pequeñas estrellas fugaces que volamos por el espacio atraídos y llevados no se sabe muy bien por que fuerzas.
Pero en ocasiones, podemos encontrar en nuestra incierta ruta, a otra estrella fugaz. Otra estrella que nos engancha con su cola de luz. Y allá que marchamos a recorrer el espacio, o la vida, uno tras el otro. Persiguiendo uno los suspiros del otro, recogiendo el otro las lágrimas de éste. Algún día terminará el viaje y se acabará la luz. Pero mientras habrá existido lo que merece la pena: dos viajeros unidos por sus sueños.

Parándose bajo la lluvia hasta terminar empapado, sentándose a ver llegar las olas a La Caleta, deteniéndose a ver los bailes de las gaviotas por el Paseo, tirándote en los cojines del Café Central, perdiendo la mirada en el café del Kakao, quedándote en los escalones de cualquier escalera de la facultad, echándote sobre el volante en cualquier semáforo en rojo, deteniéndote al pasar una página en el libro de Saramago, abriendo los ojos al escuchar “Desde el desierto!”, con el móvil por la noche junto a la almohada…..hay mil y unas formas de acordarse de ti, ¿sabes, bella durmiente?

Laín Coubert

Esas cosas raras llamadas libros (y IX)


Toca recomendar ahora un libro de esos o que te engancha o que no te gusta. La Danza de la Muerte está escrito por Douglas Preston y por Lincoln Child, siendo un poco la continuación, aunque de lectura independiente, de La Mano del Diablo. Estos dos autores norteamericanos se han convertido en los auténticos maestros de libros de acción-misterio. Sus libros tienen una asombrosa velocidad, y una atracción que haces que leas el libro a grandes tirones. En todo caso, este libro parece menos "redondo" que otros anteriores.
Cuenta la lucha fratricida entre dos hermanos, Aloysius y Diógenes, lucha que no conoce fin ni límites. Aloysius, agente del FBI, lucha contra Diógenes, misántropo cruel, fío y despiadado.

"Entonces soy como un Dios, porque si existe Dios es que está loco. Me pregunto cuál será la razón de que no tenga miedo. ¿Valentía, estupidez? ¿O una simple falta de imaginación, que no le permite fantasear con su muerte? Pues sepa que yo sí puedo imaginármela. De hecho, ya me la he imaginado con toda nitidez. Cuando la miro, veo un saco de sangre, huesos, vísceras y carne que se aguante gracias a un revestimiento sumamente frágil y vulnerable, fácil como pocos de agujerear, romper o desgarrar..."

Nota de 7 sobre 10. Editado por Círculo de Lectores, aunque la licencia es de Random House Mondadori.

http://www.juntadeandalucia.es/cultura/
www.circulo.es

Laín Coubert

jueves, junio 22, 2006

Política


Estando en el Kakao tomando un café, me preguntaba, hace unos días, un amigo, un gran amigo, que qué significaba la política. Ciertamente es una pregunta que te descoloca. Te descoloca por muchas cosas. Cuando alguien la describe de forma rápida, tirando de frases ya hechas, ya dichas, deja huecos sin llenar.
La persona que me lo preguntaba es una persona de una inteligencia increíble. Por eso cualquier respuesta no valdría, desde luego. Cualquier respuesta no llenaría la interrogación.
¿Qué es la política?
La política, dicho a contratiempo, es tomar un café. Un café rodeado de charla. Un café bordado de palabras que se dirigen a los ojos del de enfrente. Entendimiento y empatía.
Sueños invertidos en horas de trabajo. Lágrimas y alegrías que convergen en el rato de 16 a 17 en el local del Salvi. Luchar por alcanzar un sueño. Por cambiar algo. Por poder seguir haciendo las cosas que creemos acertadas. Luchar por trazar unas letras que dibujen un futuro más acorde con lo que nuestros corazones dictan. Luchar por entendernos, entenderse y entender.
Amigo, la política es un un "juego"…al que nosotros llevamos mucho tiempo jugando de diferentes y diversas formas. Juguemos ahora en serio. Aprendamos las reglas del juego todos juntos. Todo el grupo que tú sabes.
Tengo en cuenta tus palabras. Te lo aseguro.
Y te esperamos.

Laín Coubert

miércoles, junio 21, 2006

Alba


Hemos construido un mundo lleno de luces. Y lleno de sombras. Te paras a pensar un instante, miras alrededor, y te preguntas que coño está pasando. ¿Cuándo la humanidad va a empezar a ser humana? Hay problemas que son importantísimos, vitales, pero que parece lógico que a la gente coja lejos, sentimentalmente hablando. La lejanía geográfica es una coartada maravillosa para la coartada humana en casos como el del hambre, por ejemplo.
Sin embargo hay casos más cercanos que nos llevan a dudar de muchas cosas.
Una hija. Una nena. Sangre de tu sangre, que dicen. Sin embargo vemos lo que vemos en muchas ocasiones. Alba. Cuatro letritas que alguien quería impedir que se convirtieran en letras. Que soñaran. Que vivieran. Alguien quería que Alba dejara de reir. Y ese alguien era quien la debía haber protegido. Quien la debía de acompañar en sus primeros pasos, en sus primeras palabras, en sus primeros sueños. Vivimos en un mundo que a veces se disfraza del más repugnante traje que se pueda imaginar.
Debemos luchar por cambiarlo. Por cambiarnos. Hagámoslo. Por todas las Albas....


Alba, la niña de cinco años que fue víctima de malos tratos por parte de su padrastro que le llevaron incluso al coma ha recibido el alta hospitalaria después de estar más de tres meses hospitalizada.

La menor ha recibido el alta hospitalaria, aunque no médica, porque recibirá asistencia y rehabilitación. Alba se encuentra en un centro de atención de la Generalitat con un grado de disminución importante, según los médicos.
Aún es pronto para valorar definitivamente las secuelas que puede sufrir a causa de los malos tratos que recibió, aunque de mometo le afectan al desarrollo intelectual y a la capacidad motora.
El proceso de recuperación, según fuentes hospitalarias, va a ser muy largo al tratarse de lesiones neurológicas.


Cadenaser.com

Laín Coubert

lunes, junio 19, 2006

Bienvenida a casa, Ana María


Hay sensaciones extrañas que se adueñan de nuestra vida por momentos. Sensaciones sin color definido. Sin sustantivo capaz de nombrarla.
Ojos con los que seguro que te has cruzado en la vida, pero que empiezan a tomar su importancia, un poco después. Ojos con los que deseas con voraz ansia volver a cruzarte.
Podría decir muchas cosas. Podría escribir líneas y líneas, repletas de garabatos para intentar expresar lo que siente mi corazón. O lo que siente mi cerebro. Lo que siente éste que te escribe. Podría hacerlo sin duda. Pero no conseguirían reflejar para nada la felicidad que ha supuesto una simple llamada de teléfono. Una llamada de teléfono. Lo fácil que es hacer a uno feliz ¿eh? Lo bueno es que no soy yo sólo el que sonríe. Sonríe todo el que te quiere en este pueblo. Y somos muchos/as. Te lo aseguro.

Ana María, bienvenida a casa. Y feliz cumpleaños.

PD: Muchas gracias a toda la gente que ha colaborado en hacer que un pueblo recupere la sonrisa. En El Viso tenéis vuestra casa.

viernes, junio 16, 2006

Desaparecida


Niña de 13 años de El Viso del Alcor (Sevilla) de 1,50 metros de altura.
Podría estar en Sevilla capital.

Si la han visto, se ruega que se pongan en contacto con la Guardia Civil (062) o la Policia Nacional (091)

Por favor, necesitamos encontrar a esta pequeña de nuestro pueblo.

Fuente: elvisodelalcor.org y elviso.net

PD: Muchas gracias a Villo (http://miguelestebanya.blogspot.com/) por extender la noticia.
PD: Muchas gracias a Marta (http://escritosdsdmicelda.blogspot.com/) por extender la noticia.

jueves, junio 15, 2006

A la mamá de Saltin.


Puede ser que mañana se pase mi corazón.
Puede ser que mañana pierda yo la razón.
O puede ser que se congele la pasión.
De lejos jamás se ve el puto socavón

Puede ser que mañana yo pase al banquillo.
Que mi amor lo conviertas en amorcillo.
Que mi estela se pierda en el pasillo
que riega tos ojos.
Tu corazón vuela, y yo no lo pillo.

Pero debes saber, que cada latido
de mi corazón hacia ti se ha dirigido.
Mi futuro, con independencia de donde haya caído
de tus palabras ha dependido.

Puede ser que mañana me quede en mi sillón
Mis horas embarranquen en otro colchón
Lejos de tu voz
Lejos de tu amor.

Puede ser que mañana entonces yo llore
porque tú eres lo que mueve
mi mundo y mi vida.
Si tú te pierdes, aparece el dolor,
no sé vivir sin el sol
que me regalan tus ojos
envueltos en pasión.

Puede ser que mañana tú me olvides.
Puede ser que mañana se canse el sol
Puede ser que mañana yo te olvide,
Puede ser que mañana de viaje se marche tu huidizo corazón.

Puede ser.
Pero debes saber que hasta ese día
Como dijo tu amigo Bécquer
Habrá y existirá la poesía.


(¿Me has dao fuerte eh?)

Laín Coubert

domingo, junio 11, 2006

Aprendiz de poeta


Tengo miedo a la vida eterna.
Miedo a vivir.
Miedo a dormirme, y que al despertar, tú no estés ahí.
Tengo miedo a vivir sin tu compañía. Miedo a ser infeliz
sin tus estrellas, tu luna, tu sol, tu luz cerca de mí.
Tengo miedo a la vida eterna.

Miedo a vivir.
Porque me doy cuenta, que sin ti,
no sé vivir.

Cinco letras entrelazadas por el aroma de tu sal.
Cinco letras entrelazadas por la luz de plata de tu tacita.
Cinco letras entrelazadas por la eterna risa de tu mar.
Cinco letras entrelazadas por esperanzas susurradas en tu Caleta.
Cinco letras entrelazadas que el tiempo, asombrado, a mirar se debe parar.

Miedo a vivir.
Porque me doy cuenta, que sin ti,
no sé vivir.

Laín Coubert

viernes, junio 09, 2006

A mi derecha, el abismo


Toda ideología, por ser fruto de una persona, es respetable. Se puede estar más o menos de acuerdo, pero respetable es. Según tu propio punto de vista puede ser más o menos acertada. Los aciertos son fruto de muchos factores, y factores dinámicos, que cambian con el tiempo. Es mediante el diálogo como han de enfrentarse las ideas de las personas. Mediante un diálogo educado, moderado y real. Sin embargo, en épocas recientes, muchas personas están cegadas por el odio. Desde la derecha, sin admitir la pérdida en las elecciones generales, y colocados en su papel autocreido de salvadores de no se sabe muy bien el que, atacan de forma continua al gobierno socialista. Las formas se las pasan por el...... Tanto es así que hasta gente de la propia derecha ha tenido que denunciar insultos de esos medios (por ejemplo Gallardón o Piqué). Es la educación que les han dado. Y eso que estudiaron en la Iglesia.....Sin embargo se equivocan en algo. Se equivocan en que creen que los únicos que muerden son ellos. También yo puedo afilar mis dientes. También yo puedo desgarrar pieles. También yo puedo reír a contratiempo.
Leía en uno de los blogs con más arte de internet (made in Cádiz) que hay muchos seres humanos que son seres pero poco humanos. Yo no estoy dispuesto a que esos seres terminen con los sueños de mi gente. Si tocan a alguien de los mios, temblarán. Parecen que quieren volver a tiempos pasados. A que la mujer, por ejemplo, sea lo que, afortunadamente, dejó de ser. Nunca lo permitiremos. Que lo intenten.
Ahora se han tirado los notas de la derecha a realizar páginas web. Lo que es el ADSL. En sus páginas se anuncian determinadas empresas que los apoyan económicamente a mandar sus mensajes de odio. ¿Les hacemos los que ellos les hicieron a los catalanes? Yo quiero jugar. Dos de esas empresas son, por ejemplo, EBRO PULEVA y DIRECT SEGUROS. Ten cabeza al comprar amigo/a. Como dijo cierto amigo mio: o follamos todos o no folla nadie.

Hassan Seiduma

lunes, junio 05, 2006

Ibn Jaldun


El sol empieza a bostezar cuando el coche enfila hacia Sevilla. Los jardines de los Reales Alcázares es un marco inigualable para cualquier acto, pero en esta ocasión se supera. La obra Ibn Jaldun, un viajero en el tiempo, debía realizarse allí. Mezcla de teatro y música. De luces y sonidos. Una lámpara con velas, que en la oscuridad de la noche, asemejan estrellas. Corrientes de agua proyectadas contra la pared, mientras su sonido única se desliza entre el público. Una obra increíble. Arturo, Milagros y compañía han acertado de pleno en su elección.
“Ésta es la historia de un hombre que se dedicó a buscar por el mundo al hombre más feliz, y que se encontró al más triste”.

En la noche yo miraba al lado y sentía tristeza al ver que no estabas. Faltaba allí la niña que dijo con insistencia: yo quiero ir.
Luego, ruta por el centro. La Giralda y el resto de la Catedral se levantan en la noche. El suelo está mojado. Yo te añoro. El piano suena en La Carbonería. Tu recuerdo acompaña a baile de teclas.
Unas horas después alguien me da un toque desde la feria de Puerto Real.
Unas horas después leo un poema que escribiste.
Unas horas después, como siempre, tú eres la protagonista de todo.

Tú te preguntas que es el tiempo. Yo creo que depende. ¿Depende? Por supuesto, que depende. Depende de si es tiempo compartido o no contigo. Esa es la clave. Si tú estás.

Laín Coubert

sábado, junio 03, 2006

Niños muertos


El precio que debemos pagar por vivir es la muerte. Puede parecer un final triste. Pero sólo parecerlo. Los poemas todos tienen final. Y a él le deben parte de su belleza. La vida es apostar sin remedio, tal como diría Marta. Y esas apuestas, esos aciertos y esas equivocaciones, son las que encierran el secreto. Pero eso ocurre en las vidas que nos rodean. Hay otras vidas.
Hay otras vidas. O por lo menos las había. Se ve en la tele unos ojos oscuros que ya no miran. Un niño tendido en el suelo. Alguien le levanta la camiseta. Tiene en el costado un lunar gigante. Lugar por el que entró una bala. Vida de un niño truncada porque a un soldado americano le dio la gana de terminar con tal peligroso terrorista armado con chupete. Sueños e ilusiones destrozados contra la pared de la insensatez. Matanzas contra personas, fruto de la desesperación, del miedo…o de la maldad. Maldad que todos llevamos dentro porque es parte del juego. Pero maldad que podemos controlar y debemos controlar para estar dentro de los límites del tablero.
¿Qué día dejará de ser noticia Irak por la sangre vertida por uno y otro lado? ¿Qué día podrá la gente de Irak apostar en su vida a tomar decisiones sin temor a que esa decisión le acarree la muerte?
Algunos todavía nos deben un perdón.

Laín Coubert