jueves, enero 26, 2006

Oda a la botellona


La primera vez que salí por la noche, más o menos en serio. fue para hacer una botellona en una plaza cercana al Indalecio. Por aquellos malos momentos solía yo beber vodka. Que asco. Luego me vino la fase del wiskhie. Que asco. Ahora me encuentro en la fase del ron, preferiblemente Legendario o Barceló. Debo decir que se intercaló también la fase del licor 43. Sin embargo como todos decían que era bebida de niña, la tuve que dejar. Aunque, la verdad, es que a mi ese sabor dulzón me mola, pues debe ser el sabor que tenga la Casta en los labios jajajja.
Ya no hago botellona. Como socialmente estoy ya establecido pues suelo matar mis neuronas, mi pancreas y mi higado sentado en un bar de copas. Me sale algo más caro, pero estoy mejor visto. Mi última botellona fue cerca de la casa del ex-alcalde. Me sirvió para descubrir, con asombro, ese invento de los vasos de silicona. Pedazo invento. También me sirvió, todo sea dicho, para escanear el culo de la novia de un amigo mio, cuyo nombre me reservaré para evitar posibles represalias. Pero bueno, como decía, al estar socialmente establecido pues luego nos dirigimos al Kakao.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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