
De vergüenza que un periódico religioso no haga más que vomitar improperios contra una persona muerta hace pocas horas. No es más que la imagen de una alta jerarquía cristiana que hace tiempo dejó de mirar hacia Cristo, y que le guiña el ojo a aspectos más propios de las Hitlerjugend a las que perteneció el Papa en su juventud.
Laín Coubert
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